Viajar significa moverte, cambiar, despedirte, dejar, soñar, buscar, encontrar y extrañar. Aunque a veces no nos damos cuenta, cada experiencia, a la hora de montarnos en un viaje, es afectada por esa mochila cultural que llevamos a cuestas. Mi mochila se llama Perú. Y cada julio este lugar se hace extrañar más, la nostalgia se intensifica y las ganas de volver se multiplican. El motivo de esta repentina congoja se debe a la celebración de las fiestas patrias. Y como buen peruano, quiero contarte algunas cosas que aprendí viviendo más de 25 años en este pedazo de tierra que me regaló los mejores momentos de mi vida.

 

cosas que aprendí viviendo en Peru

 

Lo interesante de esto es que, solo me di cuenta que sabía hacer estas cosas cuando comencé a viajar. Para mi, hacer esto era absolutamente normal en Perú, pues por la sencilla razón de que todo el mundo lo hacía, o hace. Pero una vez que sales al mundo, tus costumbres salen a la luz, y tu peruanidad comienza a brillar como nunca antes la has visto.

 

1- Mirar 300 veces antes de cruzar

Básico si quieres vivir más de 20 años. Si quieres cruzar la calle o pista (como le decimos nosotros), debes mirar más de una vez para asegurarte que ningún atrofiado cerebral esté con ganas de matar gente ese día.

 

2- Sacar la mano para voltear

Si vas de piloto o copiloto en Perú, estoy seguro que alguna vez hiciste la señal de la mano para voltear. A veces, las luces del auto indicando vuelta a la derecha no son suficientes y, debemos sacar nuestro brazo fuera del carro para señalar al auto de atrás que queremos no vamos a doblar ya sea a la izquierda o derecha.

 

3- Odiar el tráfico

Todos de acuerdo.

 

4-  Rotar el vaso de cerveza

Un vaso corre alrededor del grupo, tienes que apurarte, la siguiente persona está esperando su turno con ansias. Sí, en Perú (no quiero generalizar, hablo desde mi esquina) todavía se rota un solo vaso entre un grupo de amigos cuando se trata de beber cerveza. Es una costumbre o tradición  -como quieras llamarlo- que la aprendí viendo a los adultos beber cuando era muy pequeño.

Personalmente, creo que es una costumbre maravillosa.

 

5- Pasión por nuestra comida

No hay duda, hablar de comida es lo que más nos gusta. Ya sea peruana o iraquí, si encontramos un huequito nuevo para compartir, se lo contamos a todo el mundo.

 

6- Comer mucho, y mal

No te equivoques, a mi me encanta comer así, pero el problema es cuando estás en el extranjero y no entienden el país de donde vienes, ni como se come. Comemos todo junto, no nos importa mucho los números en kilogramos, sólo queremos comer rico (no digo que sea lo mejor, pero a quién no le gusta).

 

7- El pan con sangresita

Está subvalorado. El pan con sangresita es un manjar que debe ser reconocido por la UNESCO como patrimonio cultural. No mucha gente entiende mi pasión por comer sangre de pollo frita en pan (lo sé, suena asqueroso), pero créanme, sino te digo lo qué es, lo vas a disfrutar tanto como yo.

 

8- Pescado fresco no se come de noche

Mucha gente está rompiendo la tradición de frescura comiendo ceviche de noche. Yo sigo atrincherado en el otro bando, el de los tradicionalistas que no come ceviche de noche porque no es fresco.

 

9- Lunes de lentejas pa’ la suerte

Porque somos un país que creció escuchando y leyendo a Rosita Chung, la superstición es una parte grande de nuestra cultura. Mi madre, religiosamente, cocinaba lentejas (u otras menestras) todos los lunes para atraer el dinero a la casa. Pero creo que no lo comimos lo suficiente.

De pequeño odiaba los lunes, martes y miércoles de lenteja.

 

10- El recalentao

Porque jamás, pero jamás se puede desperdiciar comida, los martes eran de tacu-tacu. Mi viejita tenía una misión en esta vida: darnos 4 días de felicidad y 3 de amargura en la semana. No se imaginan lo mucho que odiaba las lentejas cuando era pequeño. Los lunes, obviamente, eran de lentejas. Perfecto, siempre lo acepté, nunca me opuse, ¡pero los martes y los miércoles también!.

Naturalmente las lentejas nunca se acababan los lunes, así que mi madre nos preparaba un plato que se llama tacu-tacu que consiste en freír las lentejas, que sobraron el día anterior, con arroz. Obviamente, esto tampoco se acababa los martes así que mi madre querida nos cocinaba sopa de lentejas en su último intento por arruinarnos la semana.

Ahora que vivo afuera, como extraño esos días tristes de lentejas todas las semanas.

 

11- Concolón

Si me estoy poniendo muy técnico, avisenme. En Colombia le dicen ¨pegao¨, y en Perú, concolón. Básicamente es el arroz quemado que se pega en el fondo de la olla. A veces, y tengo que admitirlo, quemaba el arroz a propósito con la intención de crear ese quemadito rico al final del arroz.

La olla arrocera mató este manjar, ya nada es lo mismo.

 

12- Aprendí a curar la resaca

Porque no hay mejor cura para la resaca que un ceviche con una cerveza helada.

 

13- Y no hay mejor como el peruano

En nuestro corazón rojo y blanco sabemos que no hay comparación. ¿Salsa de tomate?, ¿mayonesa en el ceviche?, ¿ketchup?, ¿esperan 4 horas pa comerlo?, nonono, no has probado el verdadero ceviche.

 

14- Amar la Inca Kola y la chicha morada

La verdad, no sé cuál elegir. ¿Chicha morada o Inca Kola si hay un apocalipsis zombie?

 

15- ¿En tú país hay lúcuma?

Es la fruta para extrañar. Porque el helado de lúcuma solo existe en el Perú.

 

16- El arte del regateo

Si no hay precio, entonces es regateable. Nacemos, crecemos, y vamos a morir regateando absolutamente todo.

 

17- Tomar taxi

Porque no solo es parar un taxi de la calle y listo. Existe todo un concepto detrás de tomar un taxi de la calle. Dependiendo la situación  en la que nos encontremos, primero, debes mirar la cara del chofer: los viejitos son los más confiables, y si es mujer mucho mejor, ¿tiene el número de placa en las puertas?, perfecto. Luego una vez en el taxi, comenzamos a interactuar con el taxista para saber si es un posible violador, o peor aún, asesino.

Uber y todas las empresas de taxis por localización están matando el arte de tomar taxi, y me parece perfecto.

 

18- Los diferentes usos del ¨ya¨

Ya= Si

¿YAAA?= Apúrate

¡YAAA!= Para

¿Ya? ¿Ya? ¿Ya?= Di si porfavor

Ya..= Continúa

Ya no ya= No hay mejor que esto

¿Existen más usos?

 

19- Ahora es después

Es que nadie nos entiende. Cuando decimos ¨ahora lo hago¨ significa ¨cuando termine lo que estoy haciendo y tenga un poquito de tiempo consideraré hacerlo¨, ¿está claro?. Es gracioso encontrarse con hermanos latinoamericanos cuando estás viajando y se confunden por una palabra tan simple como ahora. La culpa no es de ellos. Nosotros le hemos dado una connotación totalmente opuesta a lo que realmente significa.

Y si alguien te dice ¨ahorita¨ o ¨ahoritita¨, pueeeeeeeeeede ser que lo hagan en ese momento.

 

20- Decir ¨no¨ al final de toda oración

¿Lo notaron, no?. Yo cada vez que termino una oración, ahora menos por lo que viajo más, siempre lo hago con la negación ¨no¨. Es bastante confuso para muchas personas el uso de nuestro ¨no¨ al final de la oración, muchas veces nos contradecimos al agregar este monosílabo, ¿si, no?

No sé de dónde viene, ni a donde va, pero esta es una de las cosas que más me gustan de hablar como peruano.

 

21- Todos los políticos son iguales

Todos tienen la solución cuando están en campaña. Y una vez en el poder, la historia se repite una y otra vez.

 

22- Tener esperanza

La esperanza es algo tan peruano como el ceviche. Terremotos, Alan Garcia, terremotos, Alan Garcia. Perú ha sufrido de todo un poco a lo largo de los años, pero siempre hubo algo que nos caracterizó por encima de todo: tener esperanza. Cuando pensamos que ya tocamos fondo y que no existe nada peor, Ollanta Humala sale elegido.

Y así podría pasarme horas enteras narrando cosas relacionadas con esto, pero no es el punto de este texto.

 

23- La hora peruana

Sin generalizar. Pero llegar tarde se ha vuelto un acto de bandera en mi querido Perú. No sólo tenemos mil excusas para no llegar a tiempo, sino que se ha vuelto parte de nuestra cultura, de nuestra identidad. Lo admito, siempre llego tarde a todos los lugares, pero no es mi culpa, es el tráfico de mierda de esta ciudad (¿te suena familiar?)

 

24- Defender el pisco

En cualquier lugar del mundo donde te encuentres, este siempre será un tema delicado. Cada vez que la palabra pisco se menciona, tú vas a voltear y saludar al que lo esté bebiendo. El pisco es peruano, o al menos, el mejor pisco se produce en Perú.

 

25- Comida, luego existes.

Esto es muy lindo de nosotros. Un peruano puede estar hablando de cualquier cosa: política, educación, armas químicas, fútbol, religión, pero siempre, y esto lo digo 90% seguro, siempre va a terminar hablando de comida. ¿Por qué?, no lo sé. Naturalmente guiamos cualquier tipo de conversación hacia las sendas de la culinaria sin importar cual sea.

Soy fiel testigo de esto cada vez que voy a Perú, siempre termino con hambre o comiendo en algún lugar al terminar la jornada.

 

26- Somos de todos los colores

Y esto lo tenemos que entender muy bien.

 

27- Perú no solo es Machu Picchu

Hay mucho más que este bendito país puede ofrecer.

 

Me falta el número 28, y para logra esto, quiero que me ayudes a completar la lista comentando una de las cosas que has aprendido viviendo en Perú, sea buena o mala, toda experiencia ayuda a la discusión.

Y para cerrar este artículo, quiero saludar a todos los peruanos que están celebrando a este país tan maravilloso, y donde quiera que estés, ¡un salud por nuestra tierra querida y odiada a la vez!