Nuestro tour europeo normalmente está diseñado para visitar ciertos destinos muy posicionados entre los viajeros, como es el caso de París, Barcelona, Madrid, Venecia y algunos otros. Pero ¿Qué pasa cuando salimos de lo convencional? Me refiero a cambiar los planes, aventurarse un poco y hacer un viaje ‘off the beaten track’.

 

eslovenia un viaje entre dragones

 

Eso es lo que yo me propuse. Estaba con mi novia disfrutando de los hermosos paisajes de Venecia y al revisar un mapa de Europa que conseguí en Interrail me di cuenta que nos encontrábamos muy cerca de un pequeño país llamado Eslovenia, y por esos impulsos que tiene la vida quise ir. Se lo mencioné a mi novia, quien me preguntó – ¿Y qué hay ahí? – y yo solo atiné a decirle – Es muy bonito, hay castillos y mitos de vampiros y dragones -. No sé por qué mi respuesta le convenció. La verdad no tenía ni idea de qué había allí, sabía de ese lugar lo mismo que tú en este momento, pero quería ir.

Comenzamos a buscar pasajes hacia la capital, Liubliana, y resulta que por 26 euros (13 cada uno) en FlixBus podíamos llegar fácilmente desde Venecia, por lo que al día siguiente nos enrumbamos. En el camino empezamos a investigar qué podíamos hacer en nuestra corta visita a Eslovenia. Solo teníamos tres días pero los aprovechamos al máximo, y ahora sé que tengo que volver.

 

Liubliana, ciudad de dragones

 

Eslovenia: un viaje entre dragones

 

En el viaje hacia la capital pudimos divisar pequeñas casitas al más puro estilo pueblerino-europeo que te puedas imaginar. Eso abría nuestras expectativas aún más.

Finalmente, luego de 3 horas y media de viaje, arribamos a Liubliana (o Ljubljana). Una pequeña ciudad de 270 mil habitantes, la más grande del país eslavo. Donde sea que te hospedes siempre podrás llegar al centro de la ciudad caminando, ahí es donde se concentran los atractivos.

Te das cuenta de que no estás en un sitio tan turístico como Milán u otros que mencioné líneas arriba ya que puedes caminar con la tranquilidad de que no encontrarás un inmigrante africano presionándote casi compulsivamente para que le compres pulseras, tenis o carteras, ni tendrás que superar la ‘muralla china’ de fotógrafos para conseguir una buena toma de algún atractivo. Eso sí, la buena onda de los argentinos la tenemos por todos lados.

 

Eslovenia: un viaje entre dragones

 

Mientras te acercas al centro de la ciudad puedes sentir como van retrocediendo los años, los siglos a tu alrededor: Verás el río (nombrado igual que la capital) que pasa muy cerca a la catedral en la plaza Preseren, los hermosos puentes que se construyeron sobre este como el Puente de los Dragones, quizás el más representativo. Además podrás observar algo muy ‘creepy’ en uno de estos, y es que hay un par de estatuas muy raras: una de ellas muestra a un hombre que presenta su abdomen abierto (vendría a ser Prometeo cuyo hígado era devorado cada noche por un águila mandada por Zeus, pero le volvía a crecer a la mañana siguiente), y la otra, ubicada a unos pocos metros, muestra otra figura humanoide con una cola larga y levantando en su mano derecha algo que parece ser un corazón. Insisto, raro.

 

Eslovenia: un viaje entre dragones

 

Pero entre tantos puentes y estatuas el principal decorativo de esta pequeña y hermosa ciudad es el castillo ubicado sobre una montaña, el Ljubljana Grad, desde el cual tienes el mejor mirador de la ciudad. Para acceder a este solo debes dirigirte al funicular ubicado en la falda del monte, a unos 700 metros de la catedral, cruzando el Puente de los Dragones.

En general es una ciudad muy barata, nosotros conseguimos una habitación privada para los dos por 24 euros. No era de lujo pero estaba bien. Además la gente es muy amigable, tienen cara de asesinos, ojeras gigantescas casi todos, pero cuando les hablas te sonríen y son muy agradables.

Solo nos quedamos una noche y considero que es suficiente si deseas conocer sus principales atractivos. Al día siguiente enrumbamos muy temprano hacia Bled. Queríamos saber que más nos deparaba este pequeño viaje.

 

Viajando al pasado en Bled

Este pequeño pueblo ubicado en el norte del país, en los Alpes Julianos, a hora y media de Liubliana, es propietario de la única isla en toda Eslovenia, además de unos paisajes espectaculares.

 

Eslovenia: un viaje entre dragones

 

Desde que llegas y lo primero que ves es su pequeñísima estación de bus sientes que te has escapado del mundo tal y como lo conoces, sabes que estar por visitar uno de los rincones de Europa. Poco a poco mientras andes por las calles te irás enamorando de este lugar.

Existe una lista elaborada por los mismos pobladores con las cinco cosas que debes hacer ‘obligatoriamente’ si llegas a Bled ¿Y cómo no hacerles caso?

1. Visitar el Castillo de Bled

Castillo es visible desde casi cualquier punto del pueblo, y desde la orilla del lago no debería tomarte más de 30 minutos en llegar… No debería, pero mientras subes los escalones de la montaña de pronto empiezas a oír una música folklórica que llama tu atención, divisas un poco de humo a unos metros, te acercas para ver qué es lo que sucede y de pronto te ves atrapado por una representación de una aldea medieval que incluye carpas antiguas, armaduras las cuales puedes probártelas para sentirte Saint Seiya e incluso hacer unas mini-clases de tiro al blanco con arco y flecha, todo eso por el costo de… Lo que te diga tu corazón. Así es, tú podrás dejar la propina en un cofre en la entrada de la aldea, y nadie te estará viendo, nadie te juzgará si tu corazón es egoísta.

 

Eslovenia: un viaje entre dragones

 

Una vez que llegues al tope de la pequeña montaña verás la entrada al castillo de Bled, el cual cuenta con un interesante museo sobre la historia del lugar, un restaurante (con precios parisinos, obviamente) y lo mejor de todo: la vista al lago. Si es que no te da tiempo de visitar los otros miradores del pueblo no te preocupes, la vista desde el castillo es igual de buena.

 

2. Navegar hasta la Isla

Existen tres puntos en la orilla del lago desde los cuales puedes alquilar botes para ir hacia la isla. Dos de ellos son turísticamente convencionales, es decir, te suben en el bote con otras 12 personas y un encargado se encarga de navegar. El tercer punto ofrece una alternativa más atractiva (por lo menos para mi gusto), y es que tú puedes rentar tu propio bote por una hora e ir remando por tu cuenta esquivando los cisnes y patos en el camino, lo cual lo pone más entretenido. Sacarás músculos en los brazos pero es  una experiencia muy bonita, y si tienes las fuerzas suficientes te recomiendo hacerlo.

 

The-Boderless-Project--Bled-bote

 

En la misma isla hay una pequeña iglesia, a la cual puedes entrar y tirar de la cuerda que hace sonar la campana (se supone que 3 veces dan suerte). El camino desde la orilla hasta la misma isla costa de 99 escalones que envuelven una tradición: En Bled se suelen celebrar muchas bodas y es una costumbre que el novio lleve en sus brazos a la novia cargándola por estos 99 escalones sin que ella diga nada. Si ella hace algún ruido o él no puede llegar a la cima la mala suerte caerá sobre su matrimonio (por si el hecho de casarse ya no era suficiente). Así que si desean contraer nupcias en esta localidad es mejor que se encuentren en buen estado físico.

 

Eslovenia: un viaje entre dragones

 

3. Ir al mirador

Todas las vistas son espectaculares en Bled. Es casi imposible  que una foto te salga mal, pero si buscas algo más que espectacular tendrás que caminar un poco, rodear el lago y llegar a la parte posterior de este, detrás de la isla hasta el mirador de Mala u Ojstrica y sacar una buena foto de portada para el facebook.

 

Eslovenia: un viaje entre dragones

 

4. Vintgar Gorge

Uno de los mejores trips de medio día que se pueden hacer en Eslovenia. Es una especie de cañón cuyo río ha formado una serie rápidos y de piscinas naturales, para luego desembocar en la espectacular cascada Sum, la más alta del país. Se ha convertido en uno de sus principales sitios turísticos con justa razón.

5. Cream Cake

Y ¿Qué sería de un destino sin su gastronomía? Después de tanta actividad física vas a necesitar de algo dulce para reponer energías y continuar. El Cream Cake (o Kremna Rezina) es el postre tradicional de Bled, que está hecho de capas de vainilla y crema dentro de otras de hojaldre y cubiertas de azúcar en polvo. No lo creía, pero lo probé y buenísimo.

 

Eslovenia: un viaje entre dragones

 

Como te habrás dado cuenta este territorio de la antigua Yugoslavia ofrece una tremenda experiencia en un espacio reducido, lo que favorece a nuestros tiempos (y a nuestro bolsillo). Además dio la casualidad que justo mientras me encontraba en Liubliana salió la noticia de que se habían descubierto dragones en Eslovenia (en serio, búscalo en Google). Hay otros destinos dentro de Eslovenia que con más días se pueden recorrer, tales como Maribor, Koper o el parque nacional de Triglav, pero si no tienes muchos días disponibles Liubliana y Bled son una buena opción.

Repito, la gente suele ser muy amable, rompiendo así el estereotipo creado por algunas películas sobre esta parte de Europa. Su idioma principal es el esloveno, sin embargo el 90% de la población domina el inglés, lo cual es de mucha ayuda para tu visita en caso necesites referencias o comunicarte dentro de un restaurante. Pese a ello, les resulta simpático que cuando agradezcas lo hagas en su lengua (Hvalá = Gracias). Si te llamas Rita te reto a que preguntes qué significa tu nombre en esloveno.

Si tu plan de viaje incluye Venecia, Trieste o alguna zona cercana a los países balcánicos te recomiendo enormemente que visites Eslovenia, estoy seguro que te llevarás muy gratos recuerdos y excelentes fotos.

 

Eslovenia: un viaje entre dragones

 

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